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Había fondas, cafés, hoteles y un billar. Pasaba un tranvía y a mediados del siglo XX había vidrierías, como en el edificio que hoy ocupa la galería de arte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, y una librería, Navarrete, en el Centro Cultural España.

Antes de la década de 1920 se llamó calle de las Escalerillas, hoy la conocemos como República de Guatemala y está a espaldas de la Catedral. Su historia se remonta a la antigua Tenochtitlan, cuando Guatemala (esquina con Argentina, antes calle del Relox) era el inicio del camino conocido como Tlacopan (o Tacuba), que conectaba Tenochtitlan con tierra firme hacia el poniente, y que llevaba directamente a Tacuba, un pueblo, en ese entonces, lejano.

Al comienzo de la Nueva España, cuando aún no se construía la Catedral Metropolitana, la Plaza Mayor (o Zócalo) se extendía hacia el norte (hasta Guatemala esquina con República de Brasil). En el siglo xvi, cuando en la capital del Virreinato se inició la construcción de la Catedral, la plaza quedó dividida y surgió una nueva calle, de las Escalerillas (Guatemala), llamada así porque sobre el terreno fangoso se dispusieron unas escaleras para facilitar el paso y la entrada a la naciente iglesia.

Vieja y nueva Catedral

En 1526 se construyó una iglesia; estaba orientada de este a oeste y no de norte a sur como la actual Catedral, era de menor tamaño y se derrumbó en 1626. La nueva catedral tomaría como modelo las catedrales de Sevilla, de Segovia o de Salamanca en España y, finalmente, según cuenta Silvio Zavala en el libro Una etapa en la construcción de la Catedral de México alrededor de 1585, a principios del siglo xvii se retomó el modelo del arquitecto que edificó la Catedral de Mérida.

La nueva catedral tardó casi tres siglos en concluirse: inició en 1573 y se terminó en 1813. Artemio de Valle Arizpe en su libro Por la vieja calzada de Tlacopan cuenta cómo de siglo en siglo se iban «abriendo ventanas, construyendo arcos, trazando puertas, edificando gruesos muros, alzando columnas. Casi toda la ciudad se llenaba con los golpes del cincel». Tres siglos en los que generaciones completas vieron andamios, piedras sobre piedras y el trajín de los canteros, carpinteros, tamemes (cargadores) e incluso de intérpretes para comunicarse entre sí o de boticarios que abastecían de pinturas y aceites para realizar los retablos.

Ánimas de Catedral

A espaldas de la Catedral, sobre la calle de las Escalerillas está la Capilla de las Ánimas, data de 1721 y es obra del arquitecto que construyó el Palacio de la Inquisición, Pedro de Arrieta. En el siglo xix sirvió como osario de la Catedral y en ella se resguardó el cuerpo embalsamado de Maximiliano, mientras esperaba su traslado de vuelta a Austria.

Capilla de los Talabarteros

En la esquina de Guatemala y Empedradillo hubo una pequeña capilla —parecida a la de la Concepción en la calle Belisario Domínguez—, tenía forma hexagonal y se llamaba Capilla de los Talabarteros porque fue este gremio el que la erigió. Ellos, junto con otros artesanos, habían establecido sus tiendas desde el siglo xvi en la parte baja de las primeras casas de Cortés (terreno que hoy ocupa el Monte de Piedad) y luego se extendieron en los alrededores de la Catedral. A principios del siglo xvii los talabarteros mandaron colocar una cruz, luego columnas y finalmente construyeron una capilla. Con el tiempo, dejó sus funciones religiosas.

En el Archivo Histórico de la Ciudad de México hay un documento fechado en 1824. En él, Miguel Pasalagua, un hombre que junto con otros vecinos solicita que se derribe la capilla, da su testimonio: «Es un asilo de la maldad y un abrigadero de infinitas picardías», pues ahí se ocultaban hombres y mujeres que cometían a la sombra todo tipo de excesos y delitos.[1] La capilla, en efecto, se destruyó, y respecto a la celebración, De Valle Arizpe cuenta cómo en esa capilla cada 3 de mayo los artesanos celebraban el Día de la Cruz; más tarde, los albañiles —palabra de origen árabe que significa constructores— retomaron el festejo.

Nuevas escaleras

República de Guatemala es una breve calle que vigila la espalda de la Catedral, alberga el Centro Cultural España, con su museo de sitio El Calmécac (escuela de los nobles mexicas), descubierto en 2006, y la galería de arte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Destaca una casa, la número 32, que data del siglo xvi, con dos sirenas en relieve en su fachada y que desde 1994 es un restaurante-bar. Hoy las viejas escalerillas desaparecieron, pero hay cuatro escalones que dan entrada a la calle de Argentina.



[1]  Fondo Ayuntamiento y Gobierno del Distrito. Capillas-Garitas, vol. 494, exp. 3.